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Eran
momentos difíciles para la economía ecuatoriana
pero la buena voluntad y decisión de un grupo
de destacados ciudadanos establecieron como objetivos
del nuevo organismo binacional los siguientes puntos:
-
Formar la estadística comercial de todo el
elemento español que se dedica al comercio
en la República del Ecuador
- Buscar
por medio de su unión la defensa colectiva
de sus intereses
-
Poder entrar de lleno al estudio de la creación
de una Línea de Vapores Españoles a
esta costa del Pacífico, y
- Elevar
al Gobierno de España, en forma de petición
patriótica, las aspiraciones que siente la
colonia, de que se le preste la cooperación
oficial suficiente para poder realizar sus ideales
de un mayor acercamiento al comercio de la Patria,
nombrando para el efecto un Delegado, comerciante
español residente en España, para integrar
el Comité Intercomercial Hispanoamericano,
a constituirse en Madrid.
Los
Estatutos fueron aprobados en la Asamblea General, contando
el día de la fundación con la presencia
del Asesor Comercial para el Ministerio de Comercio
de España, don Cayetano Rosich y la presidió
el Cónsul de España en Guayaquil, don
Jaime Castells.
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El
primer directorio estaba conformado por:
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| Don
Jose Jose Sola |
Presidente |
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Don
Antonio March
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Vicepresidente
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Don
José Sierra
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Tesorero
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Don
Julio Guillén
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Secretario
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Vocales
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Florentino
González
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Jaime
Nebot
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Miguel
de Espronceda
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Sotero
Montero
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Jaime
Puig Arosemena
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Luis
Ortas
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Martín
Riera
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B.
Subirá P
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Adolfo
de Lamo
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Juan
Marcet
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Presidía
el gobierno del Ecuador don José Luis Tamayo,
quien mediante Acuerdo 7307 ejecutivo del 30 de junio
de 1921 le dió la legalización a la entidad.La
población de Guayaquil era de 100.000 habitantes
y vivían 298 españoles en esta ciudad.
La Cámara publicó su primer Boletín
en enero de 1921 haciendo un análisis sobre la
situación económica marcada por una fuerte
inestabilidad política, pero con esperanzas por
las exportaciones e importaciones entre los dos países.
La
Cámara siguió adelante con la aparición
de la primera Ley del Patrón Oro, luego logró
que el gobierno de España redujese los gravámenes
que pesaban sobre la importación de aceite de
oliva, ante la demanda doméstica de productos
considerados "italianos y que en realidad eran
de origen español".
De
igual manera la Cámara llamó la atención
al gobierno ecuatoriano sobre la necesidad de dragar
el río Guayas, causando problemas a las embarcaciones
de gran calado y por consiguiente al comercio del país.
Hubo
hechos como la reducción de la subvención
de España en 1934 para seguir publicando el Boletín,
pero sin embargo los socios lo asumieron y tuvieron
que reducirse más ante los hechos de la Guerra
Civil que asoló a España durante 3 años
desde 1936.
Pese
a la II Guerra Mundial, la Cámara siguió
empujando las actividades de intercambio, superándose
luego de la década de los 50 y 60 y llegar a
los 80 con mejoras por la unidad de Europa y los nuevos
mercados entre ambos países.
Desde
su fundación, han transcurrido 81 años
de arduo trabajo que han contribuido al desarrollo comercial
e industrial de las dos naciones, a través de
obras de infraestructura, incremento de las importaciones
y exportaciones de productos españoles y sobre
todo de capital humano.
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